martes 15 de abril de 2008

Ventana (1)

Una extraña escena. Sí, así es como debía de verse desde fuera. Sería realmente extraño ver como un elegantemente ataviado ex-asesino a sueldo de la mafia, antaño famoso por su frialdad, se desmoronaba ante los pies de una mujer. Pero en ese momento, al hombre era lo que menos le importaba... "¿Por qué?, ¿por qué le decía adiós?, ¿por qué le abandonaba?, ¿es que acaso no habían pasado juntos por mil dificultades?".

Incapaz de concebir una razón, su mente se bloqueó. Ya tan sólo podía ver el movimiento de sus labios, incapaz de escuchar lo que decían, hasta que, de pronto, un repentino "Adiós" le despertó súbitamente de su letargo. Sólo alcanzo a ver como una lágrima asomaba por sus ojos antes de que echara a correr.

- ¡Por favor, no me sigas!

Fue lo último que pudo oír mientras se alejaba. En su delirio, pensaba que todo era un error, de hecho, sabía que era un error, y que, en el momento en el que girara la esquina la vería y todo volvería a ser igual.

Pero la cruda realidad era que, incluso antes de empezar a correr y girar la esquina, sabía iba a cometer el error más grande de su vida.

lunes 14 de abril de 2008

Autobús (2 y fin)

Después de tantos años subiendo al mismo autobús, para el joven científico, sentado en uno de los últimos asientos, el barullo producido por la gente y el ruido del motor, entre otras cosas, ya era algo que con tiempo y habilidad, había aprendido a ignorar. De hecho, gracias a eso, tenía tiempo extra para pensar en su último artículo (del cual esperaba mucho) antes de llegar a la universidad.

En efecto, esa misma mañana había tenido un par de ideas, que ya estaban escritas y bien a salvo en un bolsillo de su chaqueta, y que estaba deseando discutir con sus compañeros de proyecto una vez llegara.

Mientras mantenía un debate consigo mismo sobre una nueva idea, sus ojos se posaban sobre el resto de los ocupantes del autobús. Después de ver muchas caras conocidas y otras no tanto, una de ellas llamó su atención: Era un hombre alto, de unos 40 años, cuyo traje negro contrastaba con su cara algo demacrada y su barba de 3 días, no le hubiera prestado mayor atención, de no ser porque le sonaba de algo, a pesar de que no lograra descubrir el que.

De pronto, al hombre le cambió la cara, y empezó a correr hacia el conductor. Los comentarios de la gente, por desgracia, de volumen demasiado alto, le impidieron oír lo que le dijo al conductor, pero acto seguido las puertas se abrieron y el hombre bajo corriendo, casi saltando, se podría decir.

- ¿De que manicomio se habrá escapado ese loco?
- La policía debería de tener mejor controlados a ese tipo de individuos, son peligrosos.
- ¿Has visto que cara tenía? ¡ja, ja, ja, ja!

Ese era el tipo de comentarios que se podían escuchar mientras el autobús volvía a iniciar la marcha. Por su parte el joven volvió a sus pensamientos, quitándole importancia, dejándolo como meramente anecdótico mientras volvía a pensar en el artículo.

En ese momento, una luz cegadora seguida de un calor insoportable se apoderaron de él. Notó como el tiempo se ralentizaba dándole tiempo para una última reflexión.

- Je, sabía que fuera cual fuera el final, tú estarías en mi último pensamiento...

Y nunca más volvió a abrir los ojos.

Autobús (1)

Era la primera vez que tomaba ese autobús, y como tal, no estaba muy seguro de si serían así todos los autobuses de esa línea, únicamente estaba seguro era de que no era nada agradable. Para alguien solitario como él, esa aglomeración de gente tan diferente: los típicos jóvenes hablando como si el autobús fuera suyo, un hombre desaliñado, gente que va al trabajo, un chico tomando notas... resultaba bastante desagradable. Además de que todos le miraban... " je, je, je, esos malditos se creen que no me doy cuenta, pero se que un instante antes me estaban mirando...". Inmerso en sus pensamientos observaba los alrededores con el ceño fruncido.

Y de pronto se dio cuenta. Estaban allí. Le habían tendido una trampa. Estaban por todo el autobús. Bombas por todo el autobús, y él las oía, incluso por encima de las voces de la gente y del sonido del motor. Tenía que huir, y debía de hacerlo rápido. Comenzando a jadear se dirigió hacia el conductor.

- ¡Pare, necesito bajar!
- Pero... aquí no hay ninguna parad...
- ¡He dicho que quiero bajar!
- ...

Podía escuchar los murmullos de la gente mientras las puertas se abrían y él bajaba corriendo, le daba igual lo que pensaran porque en unos instantes estarían muertos.

No había nadie en la calle, así que se sentó en el banco más próximo para contemplar el inminente espectáculo.

Y de repente, mientras el autobús cruzaba un semáforo, sin nada que lo anunciara, explotó. Mientras los pedazos de metal volaban por los aires y el calor desprendido por la explosión acariciaba su cara en la fría mañana, sonrió.

- Maldita sea, ¿es que esto no va a acabar nunca?

jueves 10 de abril de 2008

Ángulo elíptico... ¡Completado!

Había un par de entradas casi listas para publicar, pero debía de hacerlo... tenía que hacerlo...

¡He acabado el ángulo elíptico!

El darme cuenta que la respuesta a (casi) todos mis problemas estaba en un folio que tenía escrito casi desde que empecé con esto, me produce 2 reacciones diferentes:

1) ¡¡ARGHHH!! ¡soy estúpido!
2) Nota mental: Revisar notas antiguas de vez en cuando, pueden tener cosas interesantes...

En fin... voy a continuar con esto, a ver si queda una bonita ecuación, y mañana ya haré las pruebas que sean pertinentes.

Ps: ¡soy feliz!